Nuestras Clases

Aprender a bailar TANGO es un riesgo que vale la pena afrontar.


Como todo lo nuevo necesitamos: tiempo, paciencia y un método que nos ayude. Nos acorte los caminos y podamos aprender y disfrutar del proceso. Nuestro método se basa en ser lo más claro posible.

Pensamos cada una de nuestras clases. Las diseñamos concientemente para obtener un resultado. Son sencillas, prácticas, interesantes y profundas.


La clave principal esta en nuestro abrazo. Desde ahí parte todo.
Bailar mientras estás abrazado a otra persona. Aquí, en esta combinación es donde el TANGO habita. Donde el placer aparece. La conexión que se experimenta es única.

Nos reímos, nos emocionamos, a veces nos da una sensación nostalgiosa y otras es como una esfervescencia que nos recorre todo el cuerpo. Así y más, es como se siente.

Esta danza goza de muchos códigos. Son herramientas que al combinarlos comenzamos instantaneamente a crear nuestro propio baile. Cada Tango es único. Como cada uno de nosotros. 

Con cada cosa que agregamos, más rica y emocionante se vuelve nuestra danza. Nos aventuramos en cada paso, en cada cruce... a veces en largas caminatas, ochos infinitos y cadenciosos, otros en circulos vertiginosos, o en pausas que nos da la impresión de quietud aunque adentro continuamos bailando.

Aprender es maravilloso y Enseñar es volver a aprender.

Bailar TANGO es uno de los regalos que nos da la vida, el amor, la empatia la generosidad, la amistad, el placer y el deseo.